Una semana después de la apertura de la veda, hemos querido iniciar la temporada de pesca en “Aventuras a Mosca”. Este es el año que más temprano organizamos la salida ,así que las dudas sobre el posible éxito de nuestra “misión” eran muchas.
Por lo pronto este año ha llovido bastante y las temperaturas no han subido lo suficiente como para tener un tiempo agradable y estable. Aún así, las ganas de pescar tras el paro invernal vencieron a las incertidumbres que se nos planteaban, y pusimos marcha hacia uno de nuestros destinos favoritos. Esta zona ,pescada a finales de Abril del año pasado nos pareció la más idónea ,y en sus ríos disfrutamos de inolvidables jornadas de pesca.
Durante el largo camino del Viernes, la lluvia, el viento y el frío nos recordaban que quizás era un poco pronto para sacar las cañas de pesca y fueron muchas veces las que pensamos que haríamos mejor en volver a casa y dejarlo para otra ocasión.
Pero la suerte ya estaba echada y lo único que podíamos hacer era poner nuestro máximo empeño en sacar alguna trucha con la que justificar “la locura” y calmar nuestras ansias. Por tanto digamos que nos conformábamos a priori “con poco”,aunque después comprobaríamos como eso, se convertiría en una proeza.

A la mañana siguiente las lluvias acaecidas durante toda la semana habían aumentado más si cabe el caudal de los ríos, la fuerza y su nivel elevado hacían que las posibilidades de posar las moscas en alguna postura fueran muy difícil. Las aguas estaban heladas y cristalinas. Otra dificultad añadida era el desplazamiento por las orillas del río, por la existencia de grandes cantos de piedra en algunos casos separados entre sí ,dejando pasar las corrientes de agua entre los mismos. Cruzar las orillas debía hacerse con mucha precaución y cuando fuera estrictamente necesario pues no estaba la cosa para empezar el primer día de pesca con sustos.
Tras dos kilómetros de tramo ,el balance era 0 capturas con algunas picadas, tanto a ninfa , mas frecuente, como a seca a primera hora de la mañana extrañamente.
Tras un rápido almuerzo ponemos rumbo hacia otra zona con la esperanza de que el sol de mediodía hubiera calentado y activado un poco a las impasibles truchas.

Y así fue como hicimos las primeras capturas de la temporada Muy trabajadas y escasas, pero al fin y al cabo habíamos esfumado el bolo probable que nos acechaba y la ilusión volvía de nuevo al ambiente.
Tras algo menos de un año volvíamos a contemplar esas fantásticas libreas que tantas veces habíamos repasado en fotografías estos meses atrás...



Tras una larga jornada de pesca, se nota el año de inactividad y después de una cenita rápida descansamos hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente decidimos nuestro destino y con la misma ilusión del dia anterior nos ponemos en camino. Al llegar, con estas maravillosas vistas comenzamos a pescar:
Vamos tanteando cada palmo de agua, buscando la posición de los peces...
Tras varias horas y una vez que ha calentado algo el sol empiezan a salir de nuevo:
A seca
(Uno de los tramos: La transparencia de sus aguas hacen que la precaución del pescador sea máxima a la hora de desplazarse por el río ,para no ser visto)
Como a ninfa
Algunas capturas más para cerrar el día y tras muchas horas,vuelta para casa. Objetivo cumplido: estrenar la temporada con un decente número de capturas, probar equipos y moscas, salir ilesos sin una lesión (las rodillas, en estos cauces al principio de temporada sufren de lo lindo!!!)y disfrutar de los maravillosos paisajes, gentes y platos del lugar.
Así pues,hasta la próxima ocasión ,no sin antes despedirme brindando nuestras capturas a La Montaña que nos regaló “este río”.
Saludos
P.D: gracias a Víctor por estar tan atento como siempre. A Miguel y a Cristina que al saber que nos acercábamos buscaron un hueco para venir a saludarnos.
Un abrazo para todos






